
Cuando se emociona demasiado, saca las espinas. Es inevitable abrazar al Needoll al que uno ha cuidado con tanto esmero, pero cuidado, porque nueve de cada diez casos terminan en tragedia.
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Cuando se emociona demasiado, saca las espinas. Es inevitable abrazar al Needoll al que uno ha cuidado con tanto esmero, pero cuidado, porque nueve de cada diez casos terminan en tragedia.