
Basta una sola mirada para que dos Pupperai inicien una disputa territorial. Por cierto, es mejor no enseñarles la orden «quieto», porque la reacción instintiva que sigue a «muy bien» es ineludible.
Conjunto de datos verificado

Basta una sola mirada para que dos Pupperai inicien una disputa territorial. Por cierto, es mejor no enseñarles la orden «quieto», porque la reacción instintiva que sigue a «muy bien» es ineludible.