
Cuando la alquimia era popular en la isla, se creía que el pelaje dorado era un buen catalizador para crear oro. Pasado un tiempo, llegaron a una conclusión muy ingeniosa: bastaba con crear melenas doradas artificiales.
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Cuando la alquimia era popular en la isla, se creía que el pelaje dorado era un buen catalizador para crear oro. Pasado un tiempo, llegaron a una conclusión muy ingeniosa: bastaba con crear melenas doradas artificiales.