
Aunque su pelaje desprende un aroma dulzón, su carne es terriblemente amarga. Los Pals carnívoros que los muerden atraídos por el olor caen redondos al suelo por sobredosis de amargor.
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Aunque su pelaje desprende un aroma dulzón, su carne es terriblemente amarga. Los Pals carnívoros que los muerden atraídos por el olor caen redondos al suelo por sobredosis de amargor.